Una HISTORIA

 

Una HISTORIA

CONTADA POR MÍ

No estuve en aquel lugar, pero tengo en la mente la historia de María, siento esa particularidad de escribir sobre su vida, porque siento esa responsabilidad de hacerlo, llevo años intentando negar esa realidad, sin embargo, la vida nos obliga a cumplir nuestra misión, porque donde quiera que estemos, si no hacemos lo que nos corresponde, tendremos una vida miserable, lleno de angustia y decepciones, por ello es imperativo ser nosotros mismos.

Yo recuerdo el día que, a María, ella estaba sentada esperando a su mamá, en una esquina donde abundaba la milpa, era una mujer muy tímida, no pensaba otra cosa ver llegar a su mamá. Estaba vestida de color verde, con su corte de lana, un güipil verde y un suéter bien delgado, con un canasto a su lado, se veía una mujer despreocupada de las responsabilidades de la vida. Hasta que un joven, interrumpió esa paz, se acerco y con sus dotes de poeta, le dice “Hola, preciosa, por que tan solita, te pueden robar” A lo que María, no supe responder, fijando su mirada en el horizonte, donde diviso a su madre, quien la vio junto al joven, aunque no había algo más, para la madre era un acto de enamoramiento, suponiendo que su hija, correspondía al cortejo, pero estaba lejos de la verdad, sin pedir explicación, regaña a su hija, diciéndole que es una niña y que no estaba lista para servir a un hombre, más aún, debe de aprender a cocinar. Una escena difícil de explicar, porque acá no hay razón de juzgar, más valía la pena consultar, pero en este mundo se opina sin explicar, solo lo que se ve, se diseña el mundo en base a las experiencias propias.

Ambas mujeres, llegan a la casa, para seguir con sus qué haceres.

En la noche, todos sentados alrededor del fue, María sirviendo a su padre, los tamales recalentados de comal, el té de pinol y los frijoles, su madre comenta a su esposo que su hija, estaba hablando con un joven en la tarde y que era necesario llamarle la atención, porque a su edad no esta lista para tener novios, a lo que el padre le dice que no ande en busca de novio, que no es correcto a su edad, y que se la ven otra vez, le tocará un castigo severo. María, a quien le han enseñado la sumisión, solo escucho y solo respondió, muy bien papá. Después de la cena, se quedo limpiando la cocina, sin saber lo que paso, sin poder explicar o defenderse, solamente le quedo hacer caso a lo que su padre le había dicho.

Aquella noche, estaba de visita la hermana de su papá, quien presencio lo que paso en la cena, no hizo comentario alguno, pero le toco quedarse dormida con María, al acostarse, con las luces apagadas, le pregunta ¿Quién era galán? ¿cómo lo conociste? A lo que ella respondió, no lo conozco, me saludo cuando estaba esperando a mi mamá, no le dije nada, con esa respuesta, su tía quedo sorprendida, porque no le dijiste eso a tu papá, te hubieras defendido, en esta vida, nadie puede ofenderte, sin justificación, rápidamente María respondió, no se preocupe, me han enseñado a estar siempre callada.



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